El teletrabajo aplicado al fotoperiodismo durante la emergencia por el coronavirus COVID-19 | Economía | Noticias


El teletrabajo aplicado al fotoperiodismo durante la emergencia por el coronavirus COVID-19 | Economía | Noticias

Quito –

El trabajo fuera de la oficina, desde su casa o desde un sitio alejado del habitual es conocido como teletrabajo y ya se aplicaba en Ecuador antes de la llegada de la pandemia de coronavirus COVID-19.

Hasta diciembre de 2019 alrededor de 15 000 empleados, que corresponden al 0,47% de los trabajadores que tienen un empleo adecuado o pleno, ya lo hacían.

Sin embargo, la aplicación de esta nueva modalidad de trabajo está condicionada por la naturaleza del trabajo. No es lo mismo trabajar en una oficina recibiendo, revisando y reenviando información, que fotografiar la vida silvestre.

La emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 obligó a las empresas a tomar medidas y el resultado es que en la primera semana (del 16 al 20 de marzo) la cifra de personas integradas al teletrabajo superó las 250 mil.

Sin duda, esta es una opción para mantener activo el sistema de producción del país y paliar la complicada situación económica que el virus está causando.

El coronavirus nos empujó de lleno a experimentar el teletrabajo, no nos dejó opciones. En otras circunstancias, las empresas hubieran empezado por fases, con un mínimo porcentaje de empleados, pero la emergencia cerró todas las alternativas y lo único que queda es ajustar los procesos en el camino.

Los medios de comunicación no son la excepción. En el camino vamos descubriendo que algunas áreas se adaptan perfectamente, pero otras no.

Por ejemplo, los reporteros están adaptándose rápidamente al teletrabajo. Una de las causas fundamentales es que el Estado y sus ministerios proveen la «materia prima» a través de los mismos canales de difusión de información que usan los reporteros desde sus casas. Anuncian con antelación cadenas nacionales y ruedas de prensa virtuales, entonces la información oficial está asegurada mediante esa tecnología. Para complementar alguna información puntual se puede navegar en internet, hacer llamadas, videollamadas y chats.

En el caso de los fotógrafos el panorama se torna sombrío porque para hacer fotografías se requiere que el fotógrafo esté presente físicamente en el lugar de los hechos. Los editores de fotografía, con la tecnología adecuada, pueden trabajar desde la casa, obviamente esperando las fotografías que deben ser enviadas desde el campo por los fotógrafos.

No se puede aplicar el teletrabajo en los fotógrafos, dice, Armando Prado, editor de fotografía del diario El Comercio. Él agrega que lo que hacen los editores sí, edición y puesta en página, pero la reportería (fotográfica) no se puede.

«Nosotros, por el tema gráfico, no podemos hacer teletrabajo, no podemos hacer fotografías vía internet desde la casa», dice René Fraga, coordinador de fotografía de Diario Expreso en Quito.

El fotógrafo Jean Claude Verdu dice que hay gente que desde su computador cumple todas sus labores sin problema, pero en el campo fotográfico debemos estar en el campo de batalla, donde «queman las papas», en el sitio donde ocurren los hechos, entonces el teletrabajo no es opción. «Mi materia prima registro con mi cámara, luego viene el trabajo de oficina, donde edito y consigo el material final», concluye.

En esta emergencia sanitaria quedan pocas opciones para que los fotógrafos trabajen sin romper las reglas de quedarse en casa. Una, naturalmente, es documentar la vida diaria en sus propios hogares. Para ello se requiere el permiso de su familia y los más altos valores éticos del fotoperiodista.

Frente a esta problemática mundial POY Latam (Pictures of the year Latam), cuyos directores son Loup Langton y Pablo Corral Vega, y el diario The New York Times han creado un proyecto periodístico y artístico denominado Postales del Coronavirus.

En su página dice: «La idea es simple, construir un diario colectivo mediante posts personales en un sitio web alimentado por decenas y, eventualmente, cientos o miles de ciudadanos. La voz de los fotógrafos, artistas periodistas, poetas, filósofos, científicos, escritores, músicos, artistas escénicos, creadores será parte central de este esfuerzo ciudadano que va a ser publicado en español por The New York Times”. (I)

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